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Nota de Prensa sobre la Gripe A
Asociación Española
de Pediatría (AEP)
Publicado el 10 de septiembre del
2009
esta
nota de prensa en PDF
La Asociación Española de Pediatría (AEP)
insiste en la necesidad de mantener la calma ante una patología que,
aunque con alta incidencia, cursa en su mayoría de forma leve
MÁS DEL 95% DE LOS CASOS DE GRIPE A EN NIÑOS Y ADOLESCENTES SE
MANIFIESTA DE FORMA LEVE
- Entre el 60 y el 70% de los casos de gripe A se produce en niños y
adolescentes.
- La AEP no considera necesario incluir por el momento a los niños sanos
menores de 14 años de edad entre los grupos prioritarios para ser
vacunados.
- En la actualidad se están llevando a cabo cerca de un centenar de
ensayos clínicos sobre la vacuna antigripal pandémica, muchos de los
cuales se realizan específicamente en grupos de edad pediátrica.
- La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha elaborado un Documento de
Consenso sobre el Manejo del Niño con gripe A dirigido a profesionales
sanitarios, de la mano de su Grupo de trabajo de Pediatría basada en la
evidencia, su Comité Asesor de Vacunas (CAV) y la Sociedad Española de
Infectología Pediátrica de la AEP.
Madrid, 10 de septiembre de 2009.- “Entre el 60 y el 70% de los casos
de gripe A (H1N1) se producen en niños y adolescentes. Sin embargo, es
precisamente en ellos donde cursa de forma más leve”. Así lo asegura
la Asociación Española de Pediatría, cuyo principal mensaje tanto a los
pediatras españoles, como a la población general, es de “calma y
tranquilidad ante una enfermedad que, si bien se transmite con mayor
facilidad que la gripe estacional, se manifiesta de manera igual o más
atenuada que ésta”, explica el Profesor Serafín Málaga,
Presidente de la AEP.
Los datos epidemiológicos conocidos hasta la fecha sobre el impacto de
la enfermedad en Europa, Estados Unidos y, especialmente, en países del
hemisferio sur (America del Sur, Australia…), que han afrontado el
invierno sin disponer de vacunación, confirman que la gripe A, a pesar
de su mayor contagiosidad que la gripe estacional por tratarse de un
virus nuevo para la especie humana, genera afortunadamente una
enfermedad más leve que la gripe estacional y con una mortalidad
inferior. “Cabe esperar así que aproximadamente en el 95% de las
personas que contraigan la enfermedad en los próximos meses –en su
mayoría niños y adolescentes-, la padezcan de forma leve y se resuelva
en pocos días sin necesidad de otras medidas que las habituales frente a
la gripe estacional de cada invierno”, explica el doctor
Cristóbal Buñuel, coordinador del Grupo de Trabajo de Pediatría
Basada en al Evidencia de la Asociación Española de Pediatría (AEP).
De ahí también que el Comité Asesor de Vacunas de la AEP no considere
necesario incluir por el momento a todos los niños menores de 14 años de
edad sanos entre los grupos prioritarios para recibir las vacunas una
vez que estén disponibles. “El seguimiento de la evolución de la
enfermedad y su impacto en nuestro país será clave para decidir la
conveniencia o no de ampliar la vacunación a otros grupos de población”,
destaca el coordinador de este Comité, el doctor Josep Marès.
Partiendo de estos datos y conscientes de la necesidad de trasladar a la
opinión pública las recomendaciones en torno al manejo de la Gripe A en
niños y adolescentes, la AEP, de la mano de su Grupo de Trabajo de
Pediatría Basada en al Evidencia, su Comité Asesor de Vacunas
y la Sociedad Española de Infectología Pediátrica, ha elaborado
un Documento de Consenso sobre el Manejo del Niño con Gripe A,
con el fin de unificar los criterios de actuación recomendables a la
hora de diagnosticar, tratar y prevenir la gripe A en la población
infanto juvenil española. Según el presidente de la AEP, “somos
conscientes de que, sobre todo los pediatras de Atención Primaria, van a
tener que trabajar duramente y se les va a exigir un gran esfuerzo tanto
en conocimiento de la propia enfermedad, como de sobrecarga de trabajo.
De ahí que tratemos de poner a su disposición el máximo de herramientas
posibles que les ayuden en su desempeño”.
Gripe A vs gripe estacional
Existen pocas diferencias entre la nueva gripe A y la estacional, si
bien, el hecho de padecer una, no exenta a nadie de desarrollar otra. “Son
virus diferentes y por tanto se podrían padecer ambos. Pasar la gripe
estacional no inmuniza frente a la gripe A”, asegura el doctor
Buñuel. “No obstante, en los países del hemisferio sur, donde es
ahora invierno, se constata que se está produciendo una sustitución de
los virus de la gripe estacional por el virus H1N1. En estos países, la
mortalidad actual producida por la gripe pandémica es inferior a la de
la gripe estacional”.
La sintomatología y su tratamiento son comunes en ambos casos: “Fiebre,
tos, congestión nasal, dolor muscular y de cabeza, son los principales
síntomas en los dos casos”, destaca el experto. Por ello, el manejo de
la gripe A no debe diferir al de la estacional en la que,
principalmente, se manejan los síntomas. Lo primero que debemos hacer es
tratar los síntomas del niño con el fin de que éste se encuentre mejor
(por ejemplo, tratamiento de la fiebre y/o del malestar general) con
paracetamol o ibuprofeno. Si transcurridos entre 3 y 4 días persiste la
fiebre o el niño se encuentra muy afectado, respira con dificultad o más
deprisa de lo habitual o tiene problemas para alimentarse, entonces sí
conviene acudir al especialista”, apunta el doctor Buñuel, añadiendo
que “no hay que olvidar, que las salas de espera de los centros de
salud y de los servicios de urgencias pueden ser fuente de contagio de
gripe A y de cualquier otros procesos víricos respiratorios o digestivos”.
¿Cuándo hay que utilizar entonces antivirales? Los estudios que se han
llevado a cabo hasta la fecha sobre el uso de antivirales para el
tratamiento de la gripe, se han desarrollado con el virus de la gripe
estacional, “por el momento, no hay ningún ensayo clínico realizado
en pacientes con gripe pandémica”. En cualquier caso, la eficacia
que ha demostrado es muy limitada. De hecho, “su principal efecto es
que acortan el número de días con síntomas, entre 0,5 y 1 día”,
asegura el doctor Buñuel. “Los datos actualmente disponibles,
procedentes de estudios experimentales, no han demostrado que estos
fármacos disminuyan el número de ingresos hospitalarios o la incidencia
de formas graves de gripe en estos niños”. Los niños que no
pertenecen a grupos de riesgo no precisan tratamiento con antivirales.
Por precaución, la Asociación Española de Pediatría recomienda reservar
el uso de antivirales únicamente para los niños pertenecientes a grupos
de riesgo.
Prevención de la gripe A: vacunas
La vacunación es una herramienta preventiva de primer orden para hacer
frente a muchas enfermedades infecciosas, en las que la morbilidad o la
mortalidad de las mismas justifican esta medida. Aunque las vacunas de
las que disponemos actualmente son seguras, no están exentas de algunos
efectos adversos, pero son tolerables y aceptables ante el gran
beneficio que conllevan. En particular la vacunación antigripal frente a
la gripe estacional anual es una estrategia especialmente efectiva
cuando se dirige a los grupos de población de riesgo.
Ahora, con la llegada de la gripe A “es muy importante definir una
adecuada estrategia sobre el uso de la vacunación, priorizando los
distintos grupos poblacionales a los que va a ser dirigida, con el fin
de obtener el máximo beneficio cuando las vacunas estén disponibles”,
explica el doctor Marès. Así, por el momento y una vez que esto ocurra,
“pueden considerarse grupos prioritarios para la vacunación: los
individuos con evidencia de un mayor riesgo de formas graves,
complicaciones y mortalidad asociada a la infección por el virus de la
gripe A (como las mujeres embarazadas y las personas mayores de 6 meses
de edad con patologías de base); personal sanitario y personal de
servicios esenciales de la sociedad, necesarios para mantener la
infraestructura y seguridad del país”, señala el coordinador del CAV.
Aunque los niños, especialmente menores de 2 años, pueden presentar de
forma similar a la gripe estacional cuadros más graves, se ha constatado
con la gripe A que la tasa de hospitalización en menores de 4 años es
inferior a la ocasionada por la estacional y que no se asocia a un
incremento de mortalidad. “En el caso que se recomendara vacunar a
los niños sanos, debería considerarse también la vacunación de personas
en contacto próximo con niños menores de 6 meses, ya que la vacuna está
contraindicada por debajo de esa edad”, apunta Marès.
En función de la evolución de la enfermedad, la tasa real de ataque, la
disponibilidad de nuevas vacunas y la finalización de nuevos ensayos
clínicos en niños que amplíen los datos de seguridad e inmunogenicidad,
“podría plantearse la conveniencia de extender la vacunación a otros
grupos de población como la infantil, que juega un papel relevante en la
transmisión y expansión de la enfermedad”, destaca el doctor.
* Para más información: Gabinete de prensa de la AEP
Teresa Obregón / Pilar Berengena. Tel. 91 787 03 00
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