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Gripe en el niño y su prevención

actualizado a 21 Septiembre, 2005

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Enrique Bernaola Iturbe
Comité Asesor de Vacunas Asociación Española de Pediatría
Unidad de Neumología-Infecciosas
Servicio de Pediatría
Hospital Virgen del Camino Pamplona
bernaola@teleline.es
 

La gripe es una enfermedad infecciosa producida por un virus (virus gripal o influenza) muy contagiosa, de presentación invernal, gravedad variable y curso epidémico. Su importancia viene dada por su gran incidencia anual, debido a que el virus que la causa sufre frecuentes mutaciones, por lo que el enfermar una temporada no proporciona inmunidad para contactos con el microorganismo en temporadas sucesivas. La incidencia mundial es muy elevada 15-20% de la población, por lo que constituye un problema de salud pública de considerables dimensiones, Para su prevención y tratamiento existen vacunas y medicamentos antivíricos.

Epidemiología

La enfermedad en el hemisferio norte se produce en los meses fríos, en especial de diciembre a febrero. El pico máximo de la enfermedad se produce a lo largo de un mes y puede variar en las diversas temporadas, el 90% de los casos suceden a lo largo de 60 días. Las cifras medias de incidencia se sitúan en el pico de la epidemia anual entre 300 y 600 casos por 100.000 habitantes y esta incidencia (fig. 1) varía según las edades. El número de casos es mucho mayor en los niños y adolescentes de 0 a 14años



Figura 1. Distribución por grupos de edad de la incidencia de la gripe en España.
Fuente: RENAVE (Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica)


La incidencia declina en las edades posteriores y la más baja ocurre en mayores de 65 años.
Las características de la gripe en los niños son definitivas para entender el papel que los niños tienen en la diseminación, peculiaridades y gravedad de las epidemias. La enfermedad se disemina entre los más pequeños de forma rápida dada la aglomeración de niños en guarderías y colegios; la tasa de ataque en preescolares y escolares es superior al 30% siendo más elevada en los que acuden a guarderías. Los niños son los mayores diseminadores de la enfermedad debido a que excretan virus una semana antes y una después del inicio de los síntomas clínicos, mientras que el adulto solo lo hace dos días antes y cinco después de iniciada la enfermedad. También la carga viral de virus excretados es macadamente mayor en el niño que en el adulto.
La gripe en los niños no produce una mortalidad elevada, pero sí es motivo de un elevado consumo de recursos sanitarios. Las consultas pediátricas llegan a incrementarse en un 50-100% y por lo tanto crece considerablemente el consumo de antibióticos y el número de ingresos hospitalarios. Esta situación es especialmente frecuente en los lactantes y los niños sanos menores de 24 meses y en los que padecen una enfermedad de base (diabetes, nefropatías, tumores mucoviscidosis, neumopatías crónicas, inmunodepresión).
La enfermedad en la edad infantil tiene un indudable impacto socioeconómico porque comporta, un notable absentismo escolar y faltas al trabajo por parte de los padres, que o se contagian o deben cuidara sus hijos mientras están enfermos.
La causa de la gripe es un virus ARN perteneciente a la familia de los Ortomyxovirus que tiene 3 tipos (A, B y C) que se diferencian por las características antigénicas de las 2 proteínas que contienen en su interior y por su distinta expresividad clínica: el virus A origina epidemias y pandemias, el virus B da origen a casos esporádicos y epidemias más circunscritas, y el virus C carece de importancia epidemiológica y provoca infecciones subclínicas. El virus en su interior contiene la información genética en un ARN fragmentado en 8 partes independientes que codifican diferentes proteínas. La envoltura contiene 2 proteínas que confieren al virus un aspecto espiculado. Estas proteínas de la cápsula son la neuraminidasa (N) y la hemaglutinina (H), que configuran los subtipos y cepas de los virus A y B. La neuraminidasa permite al virus penetrar y posteriormente liberarse de la célula infectada. La hemaglutinina consigue que el virus quede unido a la célula huésped. El virus de la gripe tiene constantes mutaciones. Estos cambios o mutaciones son de 2 tipos: a) mutaciones menores (llamadas drift), y b) mutaciones mayores (llamadas shift). Las primeras se producen en los genes de las proteínas H y N, ocurren cada 2-5 años y la cepa resultante causa epidemias de mayor o menor intensidad. Las mutaciones mayores sólo se dan en el virus A y producen subtipos H y N nuevos y diferentes frente a los que la población no tiene ninguna experiencia inmunológica previa, por lo que la afectación, extensión y gravedad de la infección son mayores dando origen a una pandemia. Para que estos cambios antigénicos mayores se produzcan es necesario que el virus de la gripe aviar o porcina infecte directamente al ser humano e intercambie material genético con el virus humano, lo que da lugar a un virus con unas características diferentes y para el que los humanos carecemos de experiencias previas y, por lo tanto, de anticuerpos. Estas pandemias pueden afectar a millones de personas y son de una extraordinaria gravedad.
Los virus de la gripe se denominan según el tipo, el origen geográfico, su año de aislamiento y los subtipos H y N.
 




 

Debido a las mutaciones menores que se producen cada temporada, una vez al año la Organización Mundial de la Salud recomienda la cepa de virus que previsiblemente circulará la siguiente temporada, para iniciar la fabricación de las vacunas apropiadas para dicha temporada.




 

Prevención de la Gripe: Vacunas de la gripe

La vacunación es la forma más eficaz de disminuir la incidencia y morbilidad de la gripe. Debe hacerse cada año, dado que la composición de la vacuna varía según la cepa de virus gripal prevista para cada invierno. Su inmunogenicidad no dura más allá de los 9 meses, proporcionando una protección en torno al 70%, y algo menor en inmunodeficientes y ancianos.
Existen 2 tipos de vacunas:

a) vacunas con virus inactivados
b) vacunas de virus atenuados (no comercializadas en Europa)

a) Vacunas inactivadas

Se obtienen a partir del cultivo de virus en huevos embrionados, inactivándose con formol o betapropiolactona. Son trivalentes, contienen 2 cepas del virus A y una del virus B.
Existen los siguientes tipos de vacunas inactivadas:

1. Vacunas de virus enteros. Son muy inmunógenas por contener el virus completo, pero producen numerosos y graves efectos adversos y, por lo tanto, no se usan en niños.

2. Vacunas de virus fraccionados. Se obtienen mediante la ruptura de la membrana lipídica del virus con disolventes o detergentes, se fraccionan y purifican los componentes antigénicos (hemaglutinina y neuraminidasa). Además llevan otros componentes del virus (proteínas, lípidos y material genético). Son las más usadas ya que su tolerancia es excelente.
En España están comercializadas las siguientes:
Vitagripe® (Berna), Vacuna antigripal® (Sanofi Pasteur MSD), Vacuna antigripal fraccionada® (Leti), Mutagrip® (Aventis Pharma), Gripavac pediátrico®, Gripavac® (Sanofi Pasteur MSD) y Fluarix® (GSK).

3. Vacunas de subunidades. Contienen exclusivamente los antígenos de superficie hemaglutinina y neuraminidasa, sin ningún otro componente del virus, son poco reactogénicas.
Las comercializadas en España son las siguientes:
Chiroflu® (Esteve), Evagrip® y Imovac® (Solvay Pharma).

4. Vacunas de subunidades adyuvadas con el agente MF59, con lo que se consigue una mayor inmunogenicidad. Se recomiendan para personas con inmunidad deficiente.
Están comercializadas: Prodrigrip® (Sanofi Pasteur MSD) y Chiromas® (Esteve).

5. Vacunas de subunidades virosómicas. En este tipo de vacunas se introducen las subunidades H y N en virosomas que hacen las veces de la cápsula del virus para remedar lo que sucede cuando se usa la vacuna de virus entero; por lo tanto, se trata de vacunas muy inmunógenas y exentas de reacciones adversas. Está comercializada Inflexal V® (Berna Biotech).

Inmunogenicidad y efectividad

La eficacia en la edad pediátrica está en torno al 70-80% y depende de varios factores: las experiencias previas con infección por el virus de la gripe, los distintos preparados vacunales utilizados y las variaciones antigénicas del virus en cada estación. La eficacia va disminuyendo con la edad, de modo que los ancianos responden peor a la vacuna.

Reacciones adversas

Las reacciones adversas son escasas con las vacunas fraccionadas o de subunidades. Se trata de reacciones locales, enrojecimiento, tumefacción y dolor en el punto de la inyección. De forma esporádica se producen reacciones de tipo general como fiebre, cefalea o malestar general. Las reacciones alérgicas son poco habituales y más raramente se puede producir un síndrome de Guillain-Barré.

Indicaciones

La administración de la vacuna inactivada está indicada en niños con riesgo elevado de padecer complicaciones gripales, como los que presentan:

• Enfermedades cardiovasculares o pulmonares crónicas (fibrosis quística, asma grave).
• Enfermedades metabólicas (diabetes, síndrome nefrótico, insuficiencia renal).
• Hemoglobinopatías (anemia de células falciformes).
• Inmunodeficiencias y tratamiento inmunodepresor.
• Tratamiento prolongado con ácido acetilsalicílico (riesgo de síndrome de Reye).

Asimismo está indicada en:

• –Adultos y niños que conviven con inmunodeprimidos.
• –Personal sanitario que atiende a niños de riesgo.
• –Profesores y cuidadores de guardería.

Dosificación

La vía de administración es intramuscular. La vacuna debe conservarse a una temperatura de entre 2 y 8 ºC.
 


 

Contraindicaciones

• No se debe administrar a menores de 6 meses (no hay estudios que hayan demostrado la eficacia y la seguridad de estas vacunas en los primeros 6 meses de vida),
• Está contraindicada en niños que hayan tenido reacciones graves (anafilaxia) a vacunaciones de gripe previas o alergia comprobada al huevo.
• No se debe vacunar a niños con antecedentes de síndrome de Guillain-Barré.
• No se recomienda poner la vacuna de gripe inactivada a embarazadas en el primer trimestre de gestación.
La vacuna de la gripe no produce interacciones con otras vacunas, por lo que se puede administrar en el mismo acto vacunal con jeringa y en un lugar anatómico diferente.

Vacunación universal pediátrica

La Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría indican la vacunación universal a niños entre 6 y 23 meses. El objetivo es disminuir la morbilidad en este grupo de edad y reducir la transmisibilidad a grupos de personas de riesgo elevado como ancianos y enfermos crónicos. Esta estrategia se deberá ir incorporando en Europa en los próximos años. Conlleva problemas de logística y organización que no impedirán su implementación y la consecución de los beneficios para la sociedad que tiene esta medida.
La disponibilidad para este colectivo de la vacuna de virus de gripe atenuados supondrá una mayor facilidad para llevar a cabo un programa de vacunación con altas coberturas en este grupo de edad.

 

b) Vacunas de virus vivos atenuados adaptados al frío

En el año 2003 se comercializó en Estados Unidos una vacuna atenuada adaptada al frío, de administración en aerosol por vía intranasal. Todavía esta nueva formulación no ha sido licenciada en Europa. Esta vacuna trivalente, con 2 cepas de virus A y una cepa de virus B, genera inmunidad en toda la mucosa respiratoria desde las fosas nasales y produce inmunidad tanto local como general. Por el momento, tiene un handicap ya que sólo está indicada en niños desde los 5 años.
Para su fabricación se aprovecha la característica del virus de la gripe, que tiene su ARN fragmentado en 8 segmentos, dos de los cuales son los que codifican las características genéticas de la H y la N. Se elaboran con cepas de virus que se atenúan adaptándolas al frío por medio de pases en cultivos de huevo embrionado a temperaturas cada vez más bajas. Por este mecanismo se obtiene la cepa llamada maestra, que se combina con la cepa salvaje y los genes de la H y la N se insertan en la cepa maestra, que aporta los 6 fragmentos adaptados al frío; el resultante es una cepa de virus atenuado adaptada al frío y con las características inmunogénicas que le aportan la H y la N, que previsiblemente serán las responsables de la epidemia de la temporada siguiente. Cuando se combina la cepa maestra adaptada al frío con la cepa del virus que circulará en la temporada y se cultivan juntas, se consiguen cepas que contienen los genes que codifican la adaptación al frío y los que determinan la inmunogenicidad H y N deseada.
La eficacia de esta vacuna es del 90% e incluso es eficaz frente a cepas de virus diferentes de las cepas vacunales. Tiene mayor inmunogenicidad que las vacunas fraccionadas o de subunidades, porque produce inmunidad en la mucosa respiratoria de las vías aéreas superiores.
 




Esquema de preparación de vacuna de virus de gripe atenuada adaptada al frío. Cepa maestra: cepa de virus que se adapta al frío por pases en cultivos de huevo embrionados a temperaturas progresivamente más bajas. Cepa salvaje: cepa salvaje de la epidemia estacional. Cepa recombinada de las cepas maestra y salvaje estacional que contiene los 6 fragmentos de ARN adaptados al frío y los 2 fragmentos que codifican la hemaglutinina (H) y la neuraminidasa (N) de la cepa salvaje.

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