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Parotiditis

actualizado a 1 de Abril, 2005

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Concepto. Definición

La parotiditis epidémica es una enfermedad infecciosa, de etiología viral debida a un mixovirus que tiene un especial tropismo por las glándulas de tipo acinoso, especialmente las salivares, y por el sistema nervioso central. Se caracteriza por una inflamación aguda no supurativa de las glándulas salivares particularmente de la parótida, aunque también puede afectar a las submaxilares y sublinguales y que a veces también afecta a testículo, ovario, páncreas, glándula mamaria y sistema nervioso.

La denominación de parotiditis epidémica no es especialmente apropiada. De hecho en ocasiones no se afecta la parótida y sí puede hacerlo el testículo en forma de orquitis o el sistema nervioso en forma de meningitis urliana y por otra parte no suele comportarse con un carácter epidémico, ya que se trata de una enfermedad poco contagiosa y son raros los brotes epidémicos que solo excepcionalmente se observan en comunidades cerradas como cuarteles, internados, etc.

Historia

Ya Hipócrates en el siglo V a.C. hizo una descripción muy precisa de la enfermedad en la que incluía la complicación de la afectación testicular. Fue en 1934 cuando Johnson y Goodpasture precisaron la etiología vírica de la enfermedad. Posteriormente Rocchi en 1943 y Habel en 1945 cultivaron el virus en diferentes medios.

Etiología

El virus de la parotiditis pertenece a la familia de los Paramyxoviridae en la que también se incluyen el virus del sarampión, de la parainfluenza y el virus respiratorio sincitial.

Se transmite por vía directa a través de las secreciones orofaríngeas o por fómites. El virus está presente en la saliva desde 7 días antes hasta 9 días después del inicio de la sintomatología aunque la mayor eliminación viral se produce pocos días antes y después del comienzo de las manifestaciones clínicas. El hombre es el único reservorio del virus de la parotiditis y no hay portadores.

El virus de la parotidis tiene un marcado neurotropismo como lo demuestra el hecho de que el 50% de los pacientes con parotidis epidémica presentan una pleocitosis en LCR, aunque suelen estar ausentes las manifestaciones meníngeas.

En efecto la meningitis urliana es una de las causas más frecuente de meningitis serosa en los países donde la vacunación antiparotiditis no se realiza de forma universal.

Epidemiología

La parotiditis es una enfermedad endémica en los distintos países, aunque su epidemiología ha sufrido una disminución espectacular en aquellos países donde ha ha llevado a cabo la vacunación sistemática. Por ejemplo en EE.UU. desde que en 1967 se aprobó la vacunación antiparotiditis el número de casos ha sufrido una disminución muy evidente (ver figura 1). Cuando no se hace la profilaxis sistemática el pico de incidencia de parotiditis se observa de Enero a Mayo. En 1999 se reportaron en los EE.UU., 387 casos de parotiditis, cuando en 1968 se habían denunciado 152.209 casos. En niños menores de 6 meses la parotiditis es muy rara debido a la protección de anticuerpos transplacentarios transmitidos procedentes de la madre. Esto se explica porque el 80-90% de los adultos mayores de 20 años presentan anticuerpos neutralizantes frente a la parotiditis.

El 50% de los casos de parotiditis se dan entre los 5-9 años y el 90% en menores de 14 años. Entre el 80-95% de los adultos presentan pruebas serológicas positivas, aunque en el 30% de los mismos no se recoge historia clínica previa de haber padecido la enfermedad. Estas formas subclíninas son especialmente frecuentes en niños pequeños.

Patogenia

Tras la infección inicial, el virus prolifera en el epitelio oral y en las glándulas salivares y esto se sigue de una viremia que permite la distribución sistemática del virus. De esta manera se afectan las glándulas salivares, preferentemente la parótida, pero también testículo, ovario, páncreas e incluso sistema nervioso central. En los tejidos glandulares el virus da lugar a inflamación y edema intersticial difuso con infiltrado linfocitario perivascular.

Clínica

Tras un periodo de incubación, asintomático de duración variable entre 12 y 25 días de se inician las manifestaciones clínicas. Debemos tener bien claro el concepto de que se trata de una enfermedad sistémica que puede dar manifestaciones a nivel de las glándulas salivares o bien de otros órganos (testículo, ovario, páncreas, mama, SNC) dando lugar a orquitis, ooforitis, mastitis, pancreatitis o meningitis urliana y que estas manifestaciones pueden observarse sin previa o concomitante afectación de las glándulas salivares, por lo que estas otras manifestaciones no deben considerarse como complicaciones. (ver tabla I). En la figura 2 se recoge el perfil clínico típico de la parotiditis.

Localización salivar: esta es la forma más común de la enfermedad y cursa con fiebre, malestar, vómitos, con tumefacción dolorosa de la glándula parótida, generalmente-bilateral aunque no simultánea, ya que suele haber en estos casos una diferencia de 1-2 días entre una glándula y la contralateral. En ocasiones la afectación es unilateral. El dolor espontáneo suele irradiarse al conducto auditivo, al cuello y viene exacerbado por la presión en la zona tumefacta o al dar un líquido ácido al paciente. La tumefacción ocupa la depresión parótidea entre las mastoides y la rama ascendente de la mandíbula, de tal manera que una línea virtual que atraviese el pabellón auricular pasaría por el centro de la glándula (ver figura 3). Dependiendo de la intensidad de la inflamación se puede llegar a producir una deformidad de la cara que será más o menos evidente y que dará lugar incluso a una rotación de las orejas, haciéndolas más evidentes vistas desde atrás (figura 4 figura 5, figura 6, figura 7 y figura 8 ). A la inspección de la cavidad oral se puede ver una tumefacción en correspondencia con la desembocadura del conducto de Stenon. Con frecuencia la tumefacción parotídea se acompaña de afectación submaxilar y/o sublingual. En la cavidad oral podemos observar una estomatitis eritematosa con una disminución, rara vez con un aumento, de la salivación e incluso una saliva anormal en cuanto a sus distintos componentes.

La fiebre se mantiene alta durante 2-3 días y se acompaña de cefaleas, bradicardia, hipotensión arterial, astenia y va disminuyendo por lisis, aunque la tumefacción glandular persiste por un periodo más prolongado. En ocasiones (6% de los casos) también se ha referido un edema preesternal por estasis linfática por dificultad del drenaje linfático de la parte arterioposterior del tórax debido al aumento de tamaño de las glándulas salivares submandibulares.

Localización genital (orquitis, ooforitis, mastitis); la orquitis, como manifestación genital es frecuente en adultos (30% de los casos) y muy rara antes de la pubertad y en la vejez, por lo que parece estar en relación con el periodo de mayor funcionalidad del testículo. Habitualmente surge después de la afectación parotídea y se acompaña de reagudización de la fiebre o bien puede ser previa a la inflamación parotídea o incluso presentarse sin afectación de las glándulas salivares (“parotiditis sin paperas”). La orquitis suele ser unilateral aunque en ocasiones en bilateral con aparición no simultánea sino con un intervalo de días entre un lado y otro. Cursa con un dolor intenso, agudo, que se acompaña de fiebre elevada, vómitos, marcado disconfort, hipotensión, etc. La tumefacción puede alcanzar un tamaño considerable, de una naranja e incluso más grande. En caso de criptorquidia, la orquitis puede dar lugar a un síndrome abdominal agudo. Como consecuencia de la orquitis se puede producir una atrofia testicular y azospermia permanente en caso de afectación bilateral. Epididimitis acompañando a la orquitis se presenta en un elevado porcentaje de casos.

La ooforitis es rara (5% de los casos) y más que una auténtica ooforitis se trata más bien de una ovaralgia transitoria, que no se acompaña de esterilidad. Cuando ocurre se da en mujeres púberes y adultas.

La mastitis se manifiesta en las mujeres púberes, pero puede observarse en niñas e incluso en varones y cursa con tumoración dolorosa de la mamila.

Localización pancreática: la pancreatitis, rara en la infancia, es más frecuente en adultos (1-15% de los casos) puede acompañar a otras localizaciones, precederla, ser concomitante o posterior o manifestarse de forma aislada. Cursa con dolor abdominal epigástrico, fiebre, diarrea, vómitos y defensa abdominal, que puede condicionar posteriormente una diabetes mellitus. La determinación de amilasa y lipasa sérica orienta el diagnóstico de participación pancreática.

Localización nerviosa: la meningitis serosa es una frecuente manifestación de la parotiditis a nivel del SNC. Se debe distinguir entre una meningitis mínima (alteración licuoral sin manifestaciones clínicas) y una meningoencefalitis serosa o linfocitaria que se conoce con el nombre de meningitis urliana. Esta localización, como el resto puede ser contemporánea, posterior o aislada sin otras manifestaciones de la enfermedad.

La meningitis mínima asintomática es muy frecuente en el curso de la parotiditis y solo puede detectarse mediante la práctica de punción lumbar que evidencia una pleocitosis con predominio evidente linfocitario y la meningitis urliana que cursa con un síndrome meníngeo más o menos marcado y una marcada pleocitosis con fórmula de predominio mononuclear. No existe correlación entre la intensidad de la parotiditis u orquitis y la frecuencia de meningitis.

La encefalitis es muy rara pero tiene mal pronóstico con el desarrollo de secuelas y la principal causa de muerte por parotiditis. Su frecuencia es variable pero se considera de 1 por cada 6.000 casos de parotiditis.

Otras localizaciones glandulares: se pueden afectar otras glándulas originándose cuadros de dacrioadenitis mono o bilateral que se manifiestan por tumefacción del párpado superior; tiroiditis con tumefacción dolorosa de la zona, taquicardia, trastornos de la deglución y surrenalitis que puede cursar con hipotensión, astenia, hipotermia por insuficiencia suprarrenal.

Diagnóstico y diagnóstico diferencial

El diagnóstico de parotiditis es eminentemente clínico y se basa en la presencia de fiebre y de síntomas constitucionales junto a inflamación parotídea o de otras localizaciones, especialmente si estas manifestaciones se expresan 2-3 semanas después de un contacto con un paciente con parotiditis. La presencia de signos meníngeos previos, concomitantes o posteriores a la parotiditis sugiere una meningitis urliana, que es una de las etiologías más frecuente de las meningitis linfocitarias. En los casos en que solo se producen manifestaciones aisladas como pancreatitis, dacriocistitis, meningitis linfocitaria, orquitis, etc. sin compromiso parotídeo el diagnóstico es más difícil.

El diagnóstico diferencial habrá que plantearlo con otros cuadros que pueden dar lugar a tumefacción parotídea que se recogen en la tabla II.

Pruebas de laboratorio

Respecto a los exámenes complementarios no hay datos significativos, salvo el incremento de amilasa y lipasa, especialmente en los casos con participación pancreática. En caso de meningitis urliana, la punción lumbar pondrá de manifiesto un líquido cefalorraquídeo con una pleocitosis entre 100 y 500 células/mm3, en ocasiones incluso superior, con proteinorraquia normal o ligeramente elevada y glucorraquia en límites normales o moderadamente descendida.

El aislamiento del virus sería la confirmación diagnóstica definitiva pero no es una técnica habitualmente utilizada. Su aislamiento en suero es difícil ya que la viremia es transitoria, se mantiene desde 2 días antes hasta 4-5 días después del comienzo de la parotiditis. El diagnóstico de la infección se puede hacer demostrando la conversación serológica utilizando distintos test (fijación de complemento, inhibición de la hemaglutinación, enzimo inmunoensayo, etc.) obteniendo la primera muestra tan pronto como se sospeche la infección y la segunda 2-4 semanas más tarde, constatando un marcado incremento de los niveles de anticuerpos.

Complicaciones

La orquitis rara vez es capaz de producir esterilidad incluso en los casos bilaterales y por supuesto no hay riesgo de impotencia. A veces en los casos de atrofia testicular unilateral se pueden tomar medidas de corrección cosmética.

Dentro de las complicaciones neurológicas se incluyen: mielitis transversa, síndrome de Guillain-Barré, ataxia cerebelosa, parálisis facial, síndrome simil-poliomielítico, estenosis del acueducto que puede originar hidrocefalia. En el 4% de los casos se puede producir una sordera transitoria que se recupera y solo queda una pérdida de audición unilateral permanente en 1 de 20.000 casos de parotiditis.

La sordera asociada a parotiditis puede darse con o sin meningoencefalitis y puede darse incluso en pacientes asintomáticos.

La infección por el virus de la parotiditis en el primer trimestre de gestación puede ocasionar retraso de crecimiento intrauterino y muerte fetal, y no parece tener repercusión cuando la gestante la padece en el 2º ó 3º trimestre. Los pocos estudios de los que se disponen son series cortas. El padecimiento de parotidis durante la gestación no produce una mayor frecuencia de malformaciones congénitas.

Pronóstico

La parotiditis suele ser una enfermedad benigna, autolimitada, incluso en los casos de compromiso extrasalivar, como puede ser la meningitis urliana, que se resuelve sin complicaciones. En caso de encefalitis si pueden quedar secuelas e incluso excepcionalmente tener una evolución fatal.

Distintos autores han sugerido una relación entre la infección intrauterina por el virus de la parotiditis y la fibroelastosis endocardiaca, aunque no hay datos suficientes para sacar conclusiones definitivas.

Curiosamente el virus de la parotiditis se ha detectado en el miocardio de más del 70% de los casos de fibroelastocis endocárdica, lo que hace pensar que este es un cuadro evolutivo de una miocarditis virásica y es posible que la disminución tan evidente de la fibroelastosis endocárdica se debe a una disminución muy significativa de la enfermedad como consecuencia de la aplicación casi universal, en los países desarrollados, de la vacuna triple vírica que incluye la antiparotiditis. También se ha relacionado la parotiditis con la aparición de diabetes mellitus.

Tratamiento

El tratamiento de la parotiditis es puramente sintomático, ya que no disponemos de un tratamiento específico. Como antitérmicos se propone la administración de acetaminofeno o ibuprofeno. Clásicamente se aplicaban paños calientes en la zona parotídea. La orquitis también se trata con medidas sintomáticas tales como un suspensorio para mantener elevado el testículo inflamado, frío local y analgésicos (antiinflamatorios no esteroideos, etc.) y en los casos muy dolorosos se tendrá que recurrir a la administración de morfina.

 

 

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