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Conservación y Manipulación de las
Vacunas
En esta sección encontrará información sobre:
-
cadena de frio. concepto
-
cadena frio: estructura
-
recursos humanos
-
recursos materiales
-
cadena fija: el frigorifico. Reglas de uso
-
cadena movil
- interrupcion de la cadena de frío
- manipulación de las vacunas
- actitud ante la sospecha de congelación
- algunas situaciones especiales
- personal responsable de la conservación
- bibñliografía recomendada
Cadena de Frío
Se denomina "cadena de frío" al complejo sistema de conservación,
manejo, transporte y distribución de las vacunas que asegura su
conservación en condiciones adecuadas de luz y temperatura,
garantizando su inmunogenicidad, desde la salida del laboratorio
fabricante hasta su administración al paciente. Su funcionamiento y
su estricto cumplimiento constituyen la base de la eficacia de todo
programa de vacunaciones.
Estructura de la cadena de frío
Está compuesta por tres niveles de intervención:
- el laboratorio fabricante,
- los centros provinciales de recepción y
- los puntos de vacunación.
Todos ellos están estrechamente relacionados entre sí y permanecen
conectados mediante los sistemas de transporte.
En la cadena de frío participan varios elementos, todos ellos
fundamentales:
- las personas que manipulan las vacunas y los sanitarios que las
administran.
- el material que sirve para almacenar las vacunas y para
trasladarlas de uno a otro punto.
- Los recursos financieros, de los que dependen.
Recursos
Los recursos humanos y materiales necesarios y su operatividad
dependen de la disponibilidad de los medios económicos que aseguren
su financiación.
Recursos humanos
Se incluyen todas aquellas personas que, de manera
directa o indirecta, tienen que manipular, transportar, distribuir y
aplicar la vacuna o vigilar que los elementos donde se conservan o
transportan reúnan los requisitos establecidos.
Es fundamental para la organización de la cadena de frío que el
personal esté capacitado y tenga los conocimientos y los medios
adecuados. El personal de cada nivel debe mantener permanentemente
un estricto control de la temperatura de los sistemas utilizados.
Recursos materiales
Se divide en dos partes complementarias:
-
la cadena
fija, que está representada por el frigorífico, y
-
la cadena móvil,
constituida por los contenedores o neveras portátiles.
Por otra parte, el recurso material también puede ser considerado
bajo los epígrafes de "central", "regional", "distrital" o "local",
siendo fundamental que estén perfectamente conectados entre sí.
El frigorífico
Es un elemento material totalmente indispensable
para mantener las vacunas, y por ello merece que se le preste toda
la atención posible. Su tamaño o número de aparatos debe calcularse
en función del índice de captación de pacientes que presente el
centro. Para que funcione correctamente debe estar colocado en un
lugar adecuado, resguardado de toda fuente de calor, separado unos
15 cm. de distancia respecto a la pared trasera, para permitir que
el calor se disperse, e instalado sobre una base debidamente
nivelada. Debe disponer de sistemas de alarma y generadores
eléctricos de emergencia, que se activan en el supuesto de una
desconexión accidental.
Reglas para utilización del frigorífico
Resultan fundamentales
para el empleo correcto del frigorífico dentro de la cadena de frío.
-
Guardar acumuladores de hielo o depósitos congelados en el
compartimiento del congelador para ayudar a mantener frías las
vacunas en caso de avería o corte de energía (durante 6-12 horas).
-
No ocupar más de la mitad del espacio disponible, dejando espacios
vacíos entre las cajas, con el fin de permitir la circulación de
frío.
-
Colocar las vacunas en bandejas sobre los estantes superiores,
siendo conveniente almacenar en el estante de menor temperatura
(generalmente el superior) las vacunas de virus vivos (polio oral,
triple vírica y vacuna antigripal).
-
Guardar en el lugar más accesible las vacunas con fecha de
caducidad más inmediata, así como las más utilizadas.
-
Rellenar los estantes inferiores con botellas de plástico llenas
de agua para ayudar a estabilizar la temperatura interna más
rápidamente después de abrir la puerta.
-
No colocar nada en la puerta del frigorífico ni en los estantes
inferiores.
-
No colocar bebidas ni comidas ni otros productos ajenos al
programa de vacunación.
-
Verificar la temperatura del frigorífico una o dos veces al día
mediante un termómetro situado en la zona central de la nevera y
hacer anotaciones en una gráfica (resulta práctico pegarla en el
lateral del frigorífico). La temperatura debe oscilar entre 2 y 8 ºC.
Los controladores de temperatura pueden ser termógrafos que
registran la temperatura de forma continua, termómetros de máxima y
mínima, o indicadores químicos que alertan sobre la exposición a
temperaturas no adecuadas.
-
Mantener el frigorífico cerrado en caso de corte de energía y
anotar la hora de inicio, duración y medidas tomadas. Cuando el
corte se prolongue más de 6 horas, colocar las vacunas en cajas
isotérmicas con acumuladores de frío. Una vez solucionada la avería,
comprobar la temperatura máxima a que estuvo expuesta cada vacuna,
el tiempo transcurrido desde el corte hasta que se alcanzó dicha
temperatura y el número de dosis afectadas de cada uno de los tipos
de vacuna. Con estos datos y utilizando las tablas de
termo-estabilidad propias de cada vacuna puede establecerse la
actitud correcta a seguir.
-
No abrir nunca el frigorífico si no es estrictamente necesario.
-
Descongelar periódicamente el frigorífico. La escarcha en exceso
disminuye su capacidad de enfriamiento.
-
Utilizar una correcta señalización. Resulta muy útil escribir en
una hoja situada en el exterior del frigorífico la ubicación exacta
de las vacunas porque evitará aperturas innecesariamente
prolongadas. Así mismo, es conveniente señalar en el interior los
estantes con los diferentes tipos de vacunas colocados en ellos.
Contenedores isotérmicos y neveras portátiles
Facilitan el
transporte de las vacunas hasta el lugar de administración y son
útiles para mantener la cadena de frío en caso de avería o de corte
eléctrico. Es conveniente que estén bien aislados y que sean
sólidos, poniendo acumuladores de frío entre los frascos de las
vacunas y las paredes, evitando el contacto directo con las vacunas.
La distribución de la vacuna desde el laboratorio debe acompañarse
de una tarjeta de control que normalmente vira su color en caso de
aumento de temperatura. Si se comprueba que ha sido sometida a
temperaturas superiores a 8º C desde su origen, la vacuna debe ser
rechazada. En general, las vacunas de uso sistemático son sensibles al calor,
de manera que al exponerlas a temperaturas altas disminuirán su
capacidad o quedarán totalmente inutilizadas. Algunas vacunas son
más sensibles que otras a las elevaciones térmicas y en algunos
casos pierden su eficacia cuando son congeladas, como es el caso de
las que contienen toxoides como la DTP, dT y vacunas combinadas con
estos componentes, las cuales contienen adyuvantes. En cambio, las
vacunas de tipo viral, en ciertas circunstancias, pueden congelarse
para conservarse durante tiempos prolongados.
Interrupción de la cadena de frío
Ante cualquier incidencia que rompa la continuidad del frío será
necesario hacer una exacta valoración de los siguientes parámetros:
Duración corta
Cuando sea previsible una corta duración, se
mantendrá cerrada la puerta del frigorífico y se comprobará
posteriormente la temperatura. En caso de corte eléctrico, el
frigorífico podrá guardar la temperatura interna durante unas seis
horas, siempre y cuando la puerta se mantenga permanentemente
cerrada. Se pueden trasladar acumuladores de frío del congelador al
refrigerador para intentar conservar mejor la temperatura.
Duración prolongada
Si se prevé una larga duración del problema
térmico, se trasladarán las vacunas, recubiertas con acumuladores de
frío, a otro frigorífico operativo. En caso de detectarse que las vacunas han sido sometidas a
temperaturas inferiores a 0 ºC o superiores a 15 ºC, no podrán ser
administradas sin antes comprobar su actividad por parte del
suministrador, por lo que con frecuencia deberán eliminarse. Para
subidas de temperatura entre 10-15 ºC habrá que valorar la posible
pérdida de potencia, teniendo en cuenta que las subidas de
temperatura son acumulativas. Si hay vacunas congeladas se desecharán todas las vacunas
almacenadas, a excepción de la polio oral y triple vírica (SRP), que
no se inactivan con la congelación. Es imprescindible seguir las recomendaciones del fabricante respecto
al modo y tiempo de utilización.
Manipulación de las Vacunas
Debe llevarse a cabo por personal con la formación adecuada. Existen
unas normas que deben cumplirse en el lugar de vacunación.
Apertura de envases
Los envases multi-dosis deben ser consumidos
durante la jornada de vacunación, por lo que conviene ajustar los
horarios y el número de citas vacunales. Las dosis no aplicadas de
estos viales deben ser desechadas. A la par, las vacunas
liofilizadas reconstituidas no aplicadas durante las 8 horas
siguientes a su preparación deben desecharse.
Exposición a la luz
Una vez abierto el envase multi-dosis, debe
regresarse al frigorífico si la siguiente aplicación no es
inmediata, de manera que no sea expuesto a la luz ni a la
temperatura ambiente. En general, las vacunas víricas deben
preservarse de la luz y su conservación y manipulación debe ser muy
cuidadosa ya que pueden sufrir pérdida de actividad.
Plazo de caducidad
Las vacunas deben ser aplicadas según el orden
de caducidad, priorizando los lotes de caducidad más próxima. La
fecha límite de caducidad es el último día del mes indicado en el
envase. No se debe utilizar nunca vacunas caducadas.
Administración
Aunque no existe evidencia alguna, el alcohol podría
inactivar las vacunas de virus vivos, por lo que se aconseja para
desinfectar la zona de punción antisépticos tipo clorhexidina,
povidona yodada, agua oxigenada o incluso suero fisiológico. Mezclar
el disolvente con el principio activo y agitar hasta conseguir la
homogeneización completa de la solución.
Utilización de agujas y jeringas desechables
Realizar la
administración y la manipulación de manera estéril.
Desechar el material
Las agujas y jeringas, así como los frascos
utilizados, se depositarán en los adecuados biocontenedores de
seguridad, teniendo en cuenta que las vacunas tienen la
consideración de residuos especiales, patológicos o infecciosos, en
los casos de preparados vacunales que contienen cepas vivas
atenuadas. Se recomienda el uso de jeringas autodestruibles. Nunca
se intentará volver a colocar el capuchón a la aguja.
Sistema de Registro
Es muy importante llevar una relación de las
vacunas recepcionadas y de las administradas, anotando fechas y
lotes, así como la previsión de necesidades.
Actitud ante sospecha de congelación
Cuando haya dudas sobre la buena conservación o se sospeche que una
vacuna DTP, dT o combinada ha sido congelada, lo cual contraindica
su administración por pérdida de eficacia, debe realizarse la
llamada prueba de floculación o agitación:
a. Seleccionar el frasco que se sospecha que ha sido congelado y
otro, de la misma casa comercial y de idénticas características, que
no haya sido expuesto a bajas temperaturas.
b. Agitar ambos frascos vigorosamente y después dejarlos reposar
sobre la mesa, expuestos a la luz.
c. Observar el contenido: si ha sido congelada, el líquido contendrá
flóculos y partículas granuladas, siendo menos denso y blanquecino
que el vial no congelado. Después de 15 minutos se visualizan
sedimentos en el fondo del frasco y tras media hora se observa un
sedimento compacto totalmente separado del líquido, el cual se
desplaza con dificultad al mover el frasco.
Algunas situaciones particulares
Vacuna oral de poliomielitis
Es una de las más sensibles al calor,
reduciéndose su potencia con la exposición al calor en breves
periodos de tiempo. Por tanto, en caso de sospecha, deberá
desecharse la vacuna.
Vacuna triple viral (SRP)
Es relativamente termoestable. Sin
embargo, si se interrumpe la cadena de frío y la temperatura llega a
los 37 ºC, la vacuna puede volverse completamente ineficaz,
especialmente su componente antisarampionoso. Si se almacena entre 0
y 8 ºC sin reconstituir puede mantener su eficacia durante más de 2
años. La vacuna reconstituida debe desecharse al cabo de 8 horas,
independientemente de la temperatura a la cual se haya mantenido.
Vacuna dT
Al contrario que la anterior, la vacuna dT es capaz de
resistir temperaturas elevadas durante varios meses.
El diluyente
Este componente se emplea para reconstituir las
vacunas deshidratadas (liofilizadas), debiendo mantenerse en lugar
fresco, pero no necesariamente en refrigeración. No debe someterse a
altas temperaturas, pudiendo almacenarse en el frigorífico.
Personal responsable de la conservación
Debe existir una persona responsable de la cadena de frío en cada
punto de vacunación, que tendrá a su cargo las siguientes
actividades:
-
Comprobar diariamente la temperatura, registrando la máxima y
mínima en la gráfica mensual.
-
Vigilar que el almacenamiento se realiza de manera adecuada.
-
Supervisar la disponibilidad de vacunas, previendo las
necesidades.
-
Revisar periódicamente el espesor de la capa de hielo del
congelador (no debe superar los 5 mm).
-
Controlar la fecha de caducidad de cada lote, eliminando las
vacunas caducadas.
-
Comprobar la tarjeta de temperatura en el momento de recepción de
las vacunas.
Bibliografía Recomendada
Batalla J, Fernández Lara N. Pautas de transporte, distribución y
conservación de las vacunas. En: Salleras LI. Vacunaciones
preventivas. Principio y aplicaciones. Masson, Barcelona 1998;
543-563.
Comité Asesor de Vacunas (CAV). Manual de Vacunas en Pediatría. 2ª
ed. Asociación Española de Pediatría. Madrid 2001.
Galazka A, Milstien J, Zaffran M. Thermostability of vaccines. WHO/GPV/98.07.
Geneva. Suiza.
Picazo JJ. Guía de vacunaciones. Centro de Estudios de Ciencias de
la Salud. Madrid 2002.
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